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30 chistes de Jaimito para morirse de la risa

Los chistes de Jaimito son famosos por ser tremendamente sencillos pero muy graciosos. Os presentamos unos cuantos en casa y en clase que os partirán de risa.
Los mejores chistes de Jaimito para reír a carcajadas. | Imagen de: Ben White.

 

¿Cuántas veces habrás escuchado un chiste de Jaimito? El pequeño Jaime es el protagonista por excelencia del humor en español, siempre interviniendo en las conversaciones ajenas de la forma más espontánea y tronchante. Para que las risas no paren, te traemos una buena colección de chistes de Jaimito, ideales para explicar a los más pequeños de la casa o para romper el hielo cuando no tienes nada mejor en tu repertorio.

Chistes de Jaimito en casa

Lo cierto es que los niños pequeños tienden a hacer este tipo de bromas, a menudo sin querer. Todos hemos soltado alguna “jaimitada” en algún momento de nuestra infancia, y si no que le pregunten a nuestras madres.

 

- ¿Mamá, qué es lo que tienes en la barriga?

- Pues tengo un bebé que me ha regalado tu padre.

- ¡Papá, Papá! ¡No le regales más bebés a mamá porque se los come!

 

- Mami, mami, ¿Los caramelos de chocolate caminan por la pared??

- Pues no, Jaimito. Los caramelos no caminan.

- Ah, vale… pues entonces me he comido una cucaracha.

 

- Jaimito, ya he hablado con la cigüeña para que te traiga un hermanito.

- ¡Por Dios, papá! Con las mujeres que hay en el mundo y te quedas con una cigüeña.

 

- ¡Papá, papá, tengo una noticia buena y otra mala!

- ¿Cuál es la buena Jaimito?

- ¡Que he aprobado todas!

- ¿Y la mala?

- ¡Que es mentira!

 

-  Jaimito, me voy a comprar, pon atención cuando hierva la leche.

Al volver la madre, se encuentra toda la cocina cubierta de leche.

- Pero, ¿no te dije que te fijaras cuando hirviera la leche?

- ¡Y eso he hecho! Ha hervido exactamente a las 10:23.

 

- ¡Jaimito, no te acerques a la jaula del león!

- Tranquila, mamá. No le voy a hacer nada.

 

- ¿Cómo te ha ido hoy en clase?

- Como el Polo Norte, mamá…

- ¿Y cómo es eso?

. Todo bajo cero.

- Jaimito, ¿por qué lloras?

- Porque la abuela se cayó del edificio y ahora está en el cielo.

- ¡Pues sí que rebotó la abuela!

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- Jaimito, ¿tu rezas antes de comer?

- No, porque mi madre es buena cocinera.

Chistes de Jaimito en clase

La maestra del colegio es otra de las víctimas habituales del humor (o ignorancia) del pequeño Jaimito.

 

- Pablo, dime una palabra que tenga varias “oes”.

- Goloso.

- Muy bien, ahora tú, Carlos.

- Horroroso.

- Muy bien, te toca, Jaimito.

- ¡Gooooool!

 

- Jaimito, dime cinco animales de África.

- Cinco leones, señorita.

 

- Jaimito, ¿cómo te imaginas el colegio ideal?

- ¡Cerrado, señorita!

 

- Jaimito, ¿qué planeta va después de Marte?

- ¡Miércole!

 

- Jaimito, ¿te sabes la carga del electrón?

- Negativo.

- ¿Y la del protón?

- Tampoco.

 

- Jaimito, ¿cuál es el futuro de “yo vivo”?

- Usted morirá.

 

- Jaimito, ¿cuál es el futuro del verbo “bostezar”?

- Dormir.

 

- Jaimito, dime dos pronombres.

- ¿Quién, yo?

- ¡Muy bien!

 

- Jaimito, “llovía”, ¿qué tiempo es?

- Un tiempo horrible, señorita.

 

- ¿Jaimito, has copiado el examen de Pedro?

- No.

- Sí, porque Pedro ha escrito en la tercera pregunta “no lo sé” y tú “yo tampoco”.

 

- Jaimito, ¿qué es un bastón?

- Un paraguas sin vestido.

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- Jaimito, ¿qué te pasa?

- Es que no se escribir el número 33, señorita.

- Pues es muy fácil, un 3 después del otro 3.

- Ese es el problema señorita, no sé qué 3 va primero.

 

- A ver, Pepito, ¿por qué has llegado tarde hoy?

- Porque soñé que viajaba a la China y el viaje de vuelta era muy largo, señorita.

- ¿Y tú, Jaimito?

- Porque fui a buscar a Pepito al aeropuerto.

 

- Jaimito, ¿crees que la tecnología reemplazará algún día al papel?

- No lo creo señorita, no me veo limpiándome el culo con un iPhone.

 

- A ver Jaimito, ¿de qué signo es tu madre?

- Pues debe ser de exclamación, porque se pasa el día gritándome.

 

- Jaimito, dime todas las formas del verbo nadar.

Jaimito le responde gritando:

- ¡Yo nado! ¡Tú nadas!...

- ¡Más bajito, por favor!

- Yo buceo, tú buceas.

 

Jaimito a su maestra:

- ¡Dolores, te amo!

- Pero Jaimito, no me gustan los niños pequeños.

- Tranquila, tomaremos precauciones.

 

- Señorita, ¿por qué me ha puesto un cero?

- Porque no has acertado ni una, Jaimito.

- Pero sí puse mi nombre, entonces el cero no es mío.

 

- A ver, Jaimito, ¿qué me puedes decir de la muerte de Napoleón?

- Que lo siento mucho, profesora.

 

- A ver Jaimito, dibuja un huevo.

Jaimito empieza a dibujar y se mete la otra mano en el bolsillo.

Otra niña de la clase exclama:

- ¡Señorita, Jaimito se está copiando!

 

- A ver, Jaimito, ¿por qué no has hecho los deberes?

- Porque usted mandó “deberes para casa” y yo vivo en un apartamento.